Antes de salir, el conductor necesita comprobar el estado observable de la unidad y reportar las novedades que puedan afectar el servicio. La empresa debe definir quién evalúa esos reportes y quién puede liberar un vehículo bloqueado.

El artículo 39 de la Ley 24.449 exige verificar condiciones de seguridad antes de ingresar a la vía pública, con la referencia específica del artículo 53 para vehículos del servicio de transporte. Organizá ese control con un checklist adaptado al vehículo y a la actividad.

Preparar una versión para cada tipo de unidad

Un auto, un utilitario con plataforma y un camión con semirremolque necesitan puntos distintos. Definí la lista a partir de manuales, configuración y procedimiento técnico. Indicá cuándo se usa: inicio de turno, cambio de conductor, regreso de una reparación u otro momento previsto.

Identificá quién realiza cada comprobación y qué condiciones permiten hacerla. Las tareas que requieren herramientas, instrumental, desmontaje o ingresar debajo del vehículo quedan a cargo de personal capacitado y con condiciones de trabajo adecuadas.

Lista de control para adaptar

Usá “sin novedad”, “con novedad” y “no verificado”. Cada novedad debe describirse y tener una decisión; una suma de casillas correctas no compensa un punto crítico sin revisar.

GrupoQué observar o comprobar según el procedimiento
ExteriorDaños visibles, pérdidas, puertas, tapas y elementos sueltos
Ruedas y neumáticosEstado aparente y comprobaciones previstas para la unidad
VisibilidadCristales, espejos, limpiaparabrisas y desempañador
SeñalizaciónLuces, indicadores y patente
CabinaAsiento, cinturón, mandos y elementos sueltos
TableroTestigos y advertencias observadas
Frenos y direcciónComprobaciones definidas por el responsable técnico
Carga y carroceríaCierres, sujeciones y condiciones visibles
Remolque, si correspondeAcople, conexiones y elementos previstos en su lista
Equipos auxiliaresControl específico del equipo instalado
Elementos de seguridadPresencia y condición según unidad y servicio

La revisión visible de la carga no verifica su peso real. Tampoco un control de tablero permite diagnosticar cualquier falla del motor. Registrá lo observado y derivá las comprobaciones que requieren otra evaluación.

Describir el defecto sin diagnosticarlo

“Luz delantera izquierda no enciende al accionar el mando” permite ubicar una falla. “Problema eléctrico” supone un diagnóstico y deja menos claro qué observó el conductor.

Anotá momento, ubicación y condiciones. Si el síntoma aparece de manera intermitente, registrá cuándo se presentó aunque ya no esté visible. El encargado puede necesitar esa descripción para reproducirlo mediante un procedimiento técnico seguro.

Ejemplo ficticio: una unidad presenta una advertencia al encender. El conductor registra el testigo y avisa. El encargado mantiene pendiente la salida y deriva a mantenimiento. La orden y la posterior decisión quedan relacionadas con la inspección inicial, que conserva su resultado original.

Darle una consecuencia al resultado

La empresa debe acordar con su responsable técnico qué condiciones bloquean la unidad, cuáles requieren corrección antes de salir y cuáles permiten seguimiento bajo un criterio técnico documentado. El conductor informa; no necesita improvisar una tolerancia para cumplir el horario del recorrido.

Cuando haya dudas sobre la seguridad, derivá la evaluación antes de despachar. El manual de la SRT para transportistas de cereales en terminales portuarias, en su apartado de tareas extraordinarias, remite las reparaciones a mecánicos habilitados en ese establecimiento. Es una referencia de separación de tareas para ese contexto, no una autorización general para reparar en cualquier lugar.

Registro y liberación

Guardá unidad, fecha, hora, lugar, conductor, kilometraje, versión del checklist, resultados, observaciones y archivos asociados. Relacioná la orden de reparación y la persona que confirmó la liberación.

Conservá la secuencia: defecto informado, evaluación, intervención y verificación. Cambiar el “con novedad” original por “sin novedad” borra lo ocurrido. El plan de mantenimiento recibe las tareas que necesitan seguimiento.

La documentación previa al despacho se controla en su registro. La inspección tampoco reemplaza la RTO ni el mantenimiento. Incorporá las novedades de la devolución a la próxima revisión y, si hubo un incidente, vinculá el protocolo de siniestros antes de reasignar la unidad.

La guía de gestión de flotas relaciona este control con la asignación del conductor y la disponibilidad de la unidad.